La ensalada griega –y hay más de una versión– es uno de esos platos que nunca faltan en una mesa de verano en Grecia. Aparece junto a un pescado a la plancha, unas sardinas, unas chuletas o simplemente un buen trozo de pan. Yo la preparo muchísimo en casa y, de hecho, es una de mis ensaladas favoritas. Un día pensé que todos esos sabores que la hacen tan irresistible; el tomate maduro, el pepino crujiente, las aceitunas, el feta, el orégano y el buen aceite de oliva, también podían funcionar en una ensalada de pasta.
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