Poco tenemos en mente que el calabacín se puede comer crudo y poco lo aprovechamos. Es una lástima, pues si bien es bastante insípido, tiene una buena textura crujiente, es refrescante y se lleva bien con muchos ingredientes. Esta ensalada, inspirada en una del libro Nada sofisticado de Alison Roman –que vale la pena tener a mano por la sencillez y efectividad de sus recetas–, es la puerta de entrada perfecta para que te aventures a preparar y comer la cucurbitácea cruda. Luego, si te animas, también tienes esta ensalada con queso feta y nueces y esta con rúcula, avellanas y aliño de yogur. Seguir leyendo