La avalancha migratoria que a finales de julio sacudió las fronteras españolas ha elevado el recelo de los españoles hacia Marruecos y una clara mayoría teme que se pueda producir un conflicto armado con el país vecino por el control de las ciudades autónomas Ceuta y Melilla en la próxima década.

La súbita entrada de más de 70.000 migrantes al enclave español de Ceuta entre el 30 y 31 de julio ha alimentado las críticas contra el gobierno socialista de Pedro Sánchez y su gestión de la frontera. En clave europea, el episodio ha mostrado el aislamiento de Sánchez, a contracorriente de las duras políticas migratorias que está impulsando la Unión Europea.

La crisis también ha generado dudas sobre el papel de Marruecos en esta llegada masiva de migrantes, algo que Sánchez ha descartado insistentemente.

Un 58% de los españoles teme que las tensiones bilaterales por Ceuta y Melilla probablemente acabarán con un conflicto armado con Marruecos en los próximos diez años, según una encuesta de POLITICO Poll, realizada por la firma independiente PF Global en septiembre y publicada en exclusiva por el nuevo Madrid Playbook.

Los jóvenes de 18-24 son los que están más alarmados. En a un 75% ve probable que lleguemos a las manos, la cifra cae en los mayores de 65 a un 47%, según el estudio realizado antes de que Sánchez anunciara el avance electoral.

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El temor a un conflicto armado con el país norteafricano en la próxima época está más consolidado entre los votantes conservadores de Feijóo (un 68%) y los de extrema derecha de Vox (75,7%). Los socialistas están divididos en este punto, con un 47% que cree que es probable y un 43% que desestima el escenario bélico.

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, quien encabeza actualmente las encuestas para el 29 de noviembre, ha acusado a Rabat de “coordinar” una crisis y que el Gobierno lo ha ocultado. Sumar, el socio minoritario de la coalición, también ha cuestionado abiertamente la actitud marroquí. Un informe policial apuntó a que agentes marroquíes habrían ayudado a orquestar el movimiento masivo de personas hasta la frontera española.

Aunque en un primer momento Sánchez describió la entrada como una agresión contra la integridad territorial española, después suavizó el tono y ha negado en todo momento que Rabat esté detrás, o sabía con antelación, del desplazamiento masivo de migrantes. En su lugar, el Gobierno ha señalado a las “mafias migratorias”.

Pese a ello, tres de cada cuatro españoles creen que Marruecos supone una amenaza real para la integridad territorial de su país. Una afirmación que se repite mayoritariamente en todas las demografías (71% en la franja 18-24 años y 76% en la de más de 65; 76% de hombres y 73% de mujeres; 77% de universitarios y 74% de no universitarios) y por voto de todos los partidos (90% en VOX, 85% en PP, 64% en PSOE y 61% en Sumar).

Y aunque un 68% de los consultores espera que nuestro país mantenga la soberanía sobre las ciudades autónomas, hay un significativo 17% que cree que una (o ambas) pasarán a control marroquí en los próximos 20 años. Cifra que sube hasta el 26% en el rango de los 18-24 años.

El sondeo muestra que un 80% de los españoles considera a Marruecos como un riesgo para la seguridad nacional de moderado a significativo, muy por encima de otros países como Rusia (29%), Estados Unidos (24%) o China (11%).

Mientras, la UE debate ahora medidas de emergencia para afrontar movimientos masivos de migrantes que puedan ser utilizados como medida de presión o arma diplomática. Pero tanto la Comisión como los ministros han vinculado el marco de estas respuestas de emergencia a crisis vinculadas a traficantes de personas y redes criminales.

Los números muestran que Madrid camina por la cuerda floja en su gestión de los enclaves, justo cuando el rey Felipe VI viaja a Ceuta y Melilla esta semana. Esta es la primera vez que la corona visita las ciudades autónomas en casi 20 años, un movimiento que está siendo seguido de cerca a ambos lados del estrecho de Gibraltar y que podría tensar aún más las relaciones diplomáticas con Rabat.

En su visita a Ceuta, el monarca se desplazará hasta el cementerio musulmán Sidi Embarek, donde hay al menos 90 personas enterradas que perdieron cruzar la frontera, un gesto que el analista Ignacio Cembrero describió como “un bofetón en la cara” a Rabat. La vicealcaldesa de Ceuta Kissy Chandiramani dijo a POLITICO que Marruecos se niega a repatriar los cuerpos.

Los críticos también analizarán palabra por palabra el discurso del rey en el Parador de Ceuta, que es supervisado por Moncloa, después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, decir esta semana que Ceuta y Melilla son “incuestionablemente españoles”.

Marruecos, hasta la fecha, no ha reaccionado a la visita, para sorpresa de los diplomáticos. En su primera intervención pública tras la crisis, el rey Mohamed VI se limitó a decir que la cooperación con España enfrenta “numerosos desafíos”.

Mientras que Chandiramani espera que la visita del rey una a una “ciudada rota”, se prepara una protesta marroquí en Castillejos, al otro lado de la frontera, el día 14 de octubre, cuando los reyes terminarán su visita a las ciudades autónomas.

Ángel Villarino Pérez contribuyó a este artículo.