Durante las últimas cinco décadas, Nepal se ha establecido como un modelo para la conservación de la vida silvestre. Casi el 20% del territorio del país ha sido designado como áreas protegidas. Una política eficaz de lucha contra la pobreza ha ayudado a salvar especies icónicas como el rinoceronte de un caballo y el cocodrilo gharial, que una vez estaban al borde de la extinción. Pero este éxito también viene con consecuencias trágicas.