Por culpa de la siesta, el mensaje sonó como un pitido lejano. Pasado un rato, se echó mano al móvil para comprobar quién escribía ese sábado, 14 de diciembre de 2024, a las tres de la tarde. El interlocutor enviaba un incidente policial: una información escueta, que tampoco habría tenido más recorrido. Decía que un excursionista de 71 años había muerto en un accidente en un camino que lleva a Montserrat, la montaña con el monasterio más simbólico de Cataluña. Pero el contexto, a continuación, lo cambiaba todo: “Es el fundador de Mango, Isak Andic”.
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