El verano es, para muchos, una época de momentos vacacionales. Son días que están fuera de la rutina habitual y que así han sido desde la infancia. Días que pasar con amigos para recordar viejas anécdotas, con la pareja para vivir nuevas experiencias o con la familia para repetir lo de siempre. La relación paternofilial en vacaciones muestra una curiosa transformación a lo largo de las décadas: pasa de incluir a unos niños y adolescentes totalmente dependientes, a una igualdad de condiciones entre adultos y a una mayor dependencia de las personas mayores respecto a sus hijos. Hay muchos adultos independientes que siguen buscando compartir parte de sus vacaciones con sus padres, pero, ¿por qué?
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