El precio del petróleo se ha encarecido más del 40% este año pero el de la gasolina se ha disparado aún más, por encima del 90%. Y en los días de fuertes descensos del crudo, como ha sucedido en las últimas jornadas, el precio de los productos derivados retrocede con mucha menor intensidad. La guerra en Oriente Próximo ha causado un drástico recorte en el suministro de petróleo en todo el mundo pero su impacto es aún mayor en la oferta de los productos derivados de esta materia prima, que son los que al fin y al cabo consume el ciudadano de a pie. De ahí que el precio de los derivados del petróleo suponga una medida adecuada para conocer el alcance del shock energético.

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