“¡Que tu primer amor sea el amor propio!”. Ese era el lema de una campaña de educación sexual para prevenir embarazos prematuros y no deseados en Colombia. ¡Que el primer cuerpo que quieras sea el tuyo!, podría ser una segunda reflexión en época de influencers, redes sociales y poca autoestima corporal. El cuerpo, aunque mortal y perecedero, es el vehículo que nos lleva por el mundo y el catalizador del placer sexual. Sin embargo, nuestra relación con él no ha variado mucho a lo largo de la historia de la humanidad. Lo escuchamos poco, le exigimos mucho y nunca le agradecemos la incesante labor cotidiana que realiza las 24 horas del día para mantenernos en funcionamiento y en buen estado de salud.

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