Cuando millones de niños deberían prepararse para ir a la escuela, otros tantos ya están trabajando. El trabajo infantil en México tiene muchos rostros, pero afecta de manera desproporcionada a los varones de comunidades indígenas y zonas menos urbanizadas, así como a quienes no asisten a la escuela. Y muchos de ellos realizan actividades que pueden poner en riesgo su salud y su bienestar, de acuerdo con la radiografía que ofrece la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) de 2025, presentada este miércoles. Según el estudio, que se realiza cada tres años, 3,5 millones de niñas, niños y adolescentes están en esta situación, lo que representa una tasa del 12,6% de la población de entre 5 y 17 años que reporta razones que permiten entrever las vulnerabilidades económicas de sus hogares.
Seguir leyendo