El Santander ya ha recibido la bendición de la Reserva Federal (Fed), la última que necesitaba, para convertirse en un gigante bancario en Estados Unidos gracias a Webster. Sus activos alcanzan los 253.600 millones de dólares (unos 220.000 millones de euros), con una posición dominante en el estado de Connecticut y notables cuotas de mercado en Rhode Island y Massachusetts. Más peso implica más responsabilidad y más vigilancia, de forma que la entidad pasará al siguiente nivel en la escala de supervisión. Deberá someterse a un test de estrés anual de la Fed, en lugar de cada dos como hasta ahora, para calcular sus necesidades de capital.
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