Durante las vacaciones estivales, surge una duda recurrente en los hogares: ¿es mejor que los menores desconecten por completo o deben realizar tareas para repasar lo aprendido? Históricamente, las familias y los docentes han recurrido a los tradicionales cuadernillos de vacaciones, asumiendo que un parón de más de dos meses perjudica el rendimiento de los estudiantes. Hoy en día, la evidencia científica y la neuroeducación arrojan mucha información sobre esta cuestión. El Summer Slide, término formalizado por los expertos como Summer Learning Loss, se refiere al retroceso académico que sufren los niños en verano. Al pasar tanto tiempo inactivos es habitual que pierdan parte de las destrezas y competencias que tanto esfuerzo les costó adquirir durante el curso.

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