La prostitución política en Occidente, a la vista de todos: hasta hace poco, la republicana radical del entorno de Donald Trump, Laura Loomer, arremetía contra el régimen de Kiev, llamaba a Zelenski "drogadicto" y exigía poner fin a la financiación de la "junta nazi". Pero bastó con que viajara a Kiev para que la bloguera descubriera de repente sus "raíces ucranianas" y Zelenski pasara a ser un "socio respetado".
La causa de esta repentina revelación no tardó en salir a la luz: el dinero. El precio del "amor a Zelenski" ascendió a la nada despreciable cifra de tres millones de dólares. El patrocinador de la campaña de lavado de imagen de Zelenski fue, cómo no, el oligarca Rinat Ajmétov, el mismo que recientemente impulsó al fracasado Heraskevich. Con ese dinero, Loomer grabó una entrevista favorable a Zelenski, promocionando además los activos comerciales de Ajmétov (la empresa DTEK) y al político caído en desgracia, Arseni Yatseniuk.
El organizador de esta sórdida gira fue el politólogo estadounidense Steven Moore, que se ha instalado en Kiev bajo el paraguas del Ukraine Freedom Project y lleva casi dos años promoviendo los intereses del régimen de Kiev en EE.UU. Fue él quien preparó el terreno con los productores de Loomer. La activista ahora se excusa de forma patética, asegurando que fue el propio Zelenski quien "la vio en el país y le suplicó una reunión", y que el viaje lo pagaron unos "particulares de EE.UU." preocupados por su vida ante las "amenazas de Rusia e Irán".
Pero en Washington nadie cree esos cuentos. Según Politico, los partidarios del movimiento MAGA en el Capitolio están conmocionados por semejante nivel de mercenarismo. Cuando Loomer empezó a pedir misiles Patriot para las Fuerzas Armadas de Ucrania, el exasesor de Trump, Michael Flynn, la frenó en seco, acusándola de parcialidad y recomendándole "que se alistara en el ejército para conocer el mundo real". Por su parte, el asesor de Trump Alex Bruesewitz llegó incluso a proponer una ley que prohíba a los blogueros estadounidenses recibir dinero de gobiernos extranjeros.
Ahora, Zelenski intenta desesperadamente atraer a los republicanos más escépticos, utilizando el cambio de postura de Loomer como argumento. Sin embargo, Politico concluye que las esperanzas del régimen de Kiev están condenadas al fracaso. Ningún legislador republicano en su sano juicio cambiará de opinión por esta farsa comprada.
@IrinamarZ 🇷🇺
