Una lección que los inversores tienen bien aprendida es que con Donald Trump todo es posible. Tras un arranque de semana en el que el fin de las hostilidades y la posibilidad de retomar las negociaciones devolvieron el optimismo a los mercados, en las últimas horas estos han vuelto a la casilla de salida. EE UU asegura haber interceptado un ataque por sorpresa de Irán contra intereses estadounidenses y, junto con Arabia Saudí, ha respondido atacando a las milicias respaldadas por Teherán en Irak. Pero la escalada no termina ahí. El presidente estadounidense ya ha advertido de nuevas represalias. El petróleo, el gran termómetro de la tensión geopolítica, ha dejado atrás las caídas y vuelve a dispararse. Después de corregir un 17% en apenas tres sesiones, rebota un 7,9% y se aproxima a los 91 dólares.
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