Rusia está confundiendo expectativas de que su influencia en el Oriente Medio declinará drásticamente después de la caída del régimen de Assad de Siria en 2024.
En ese momento, Moscú operaba alrededor de 100 instalaciones militares en el país devastado por la guerra, tras su intervención en el conflicto civil sirio de 2015 para impulsar al entonces presidente Bashar al-Assad en alianza con Irán y sus proxies regionales.
Cuando Assad fue obligado a huir a Moscú, y el control de la mayoría de Siria fue capturado por los rebeldes islamistas...