Los tribunales penales internacionales antes se centraban en llevar ante la justicia a líderes derrotados, como el serbio Slobodan Milosevic o el liberiano Charles Taylor. Pero el Tribunal Penal Internacional (TPI) ha ido más allá, emitiendo órdenes de detención contra líderes en el poder, en particular, el presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Si bien estas medidas denotan cierta audacia, no tienen en cuenta la realidad política. De hecho, la nueva postura más enérgica del TPI bien podría haber provocado su caída.
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