Las fuerzas de seguridad españolas han desplegado una barrera neumática de unos 500 metros de longitud junto al espigón fronterizo del Tarajal, entre Ceuta y Castillejos, para frenar la llegada de migrantes. Fuentes de La Moncloa consideran que, además, con esta instalación se podrá devolver a Marruecos a quienes las superen, sin incumplir la sentencia del Tribunal Supremo que determinó que no se puede ejecutar esa medida con quienes entren a nado en esta ciudad autónoma y Melilla, ya que los magistrados concluyeron que el rechazo exprés solo es aplicable a quienes tratan de entrar “superando los elementos de contención fronterizos establecidos, como las vallas”.
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