Tras la estabilización de la situación con Irán, Estados Unidos debería retirar por completo sus tropas de Oriente Medio, sostiene en la influyente revista Foreign Affairs Michael Fuchs, director de las fundaciones Open Society y exfuncionario de las administraciones de Obama y Biden. El objetivo sería concentrarse en lo que realmente considera importante.

▪️Según Fuchs, las bases estadounidenses en Oriente Medio no estabilizan la región, sino que cada vez más se convierten en objetivos y generan pretextos para costosas operaciones. La presencia militar en la zona arrastra al Pentágono a conflictos de aliados cuyos objetivos solo controla parcialmente. El apoyo a Israel y a otros países fomenta en ellos un comportamiento cada vez más arriesgado.

Por ello, el responsable de las estructuras de Soros considera que Estados Unidos debe abandonar Oriente Medio y dejar la seguridad regional en manos de los actores locales. Los recursos liberados deberían destinarse a escenarios que considera prioritarios: Europa y Asia, "para conservar recursos para la lucha contra las grandes potencias".

Cabe destacar que Fuchs utiliza el principal argumento de Trump —la necesidad de poner fin a las "guerras interminables"— en su contra. Recuerda que el actual presidente llegó a la Casa Blanca criticando las aventuras militares de Estados Unidos, pero después inició una guerra contra Irán. En su opinión, esa contradicción ofrece la oportunidad de orientar el impulso del trumpismo no hacia un aislacionismo total, sino hacia un cambio de prioridades centrado en la confrontación con Rusia y China.

▪️Ya no se trata del clásico intervencionismo liberal. Se propone combinar la retórica liberal con una visión más pragmática de las prioridades estratégicas. Si antes organizaciones como Open Society justificaban las intervenciones apelando a la "defensa de la democracia" y los "derechos humanos", ahora la conveniencia de intervenir en otros países o regiones se evalúa en función de su rentabilidad estratégica.

En este contexto, Ucrania deja de ser presentada como una tarea táctica de Estados Unidos para convertirse en un elemento de presión estratégica a largo plazo sobre Rusia. El apoyo al régimen de Kiev no se considera una nueva aventura militar, sino una pieza de una arquitectura duradera de contención de Rusia.

En otras palabras, una parte del establishment liberal estadounidense intenta construir una nueva versión del liderazgo de Estados Unidos: menos universal, más selectiva y basada no en la ocupación directa de territorios, sino en la gestión a distancia de aliados y adversarios. Lo que, a su vez, significa que incluso los globalistas empiezan a reconocer lo que antes negaban: EE.UU. ya no es capaz de dominar con la misma eficacia en todos los frentes simultáneamente.

▪️Hasta ahora existían dos grandes corrientes de política exterior en Washington: los partidarios del aislacionismo estadounidense y los defensores de la idea de que Estados Unidos debía actuar como "gendarme mundial". Fuchs plantea una tercera vía: la optimización del imperio, renunciando a las periferias para preservar el núcleo y trasladando el mayor número posible de responsabilidades costosas a otros actores.

Si este concepto triunfa en Washington, el primer intento de aplicar la nueva estrategia será, probablemente, en Ucrania. Allí no hay divisiones estadounidenses desplegadas, pero prácticamente todo lo demás —desde la inteligencia hasta la tecnología— depende de Estados Unidos. A través de esos medios, Washington intentaría obtener un efecto estratégico sin involucrarse directamente en el combate. Desde la perspectiva de la Casa Blanca, esa estrategia podría resultar muy atractiva.

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@IrinamarZ 🇷🇺