El feminicidio de María Camila Potosí, una joven de 21 años que tenía ocho meses de gestación, ha vuelto a sumar en Colombia un caso de violencia extrema contra las mujeres. La víctima fue torturada, asesinada y su bebé, extraído de su vientre, sigue sin aparecer. El crimen ocurre en medio de cifras que muestran un patrón sostenido de feminicidios en el último cuatrienio, y en medio del presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien se atribuyó en campaña abanderar las luchas de las mujeres asesinadas, pero no se ha pronunciado por este crimen. También ha callado el mandatario saliente, Gustavo Petro, elegido con las banderas de feminismo hace cuatro años.

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