Era 10 de marzo de 1988, y el entonces príncipe de Gales, junto a la comitiva real, practicaba esquí en una de las zonas más difíciles de los Alpes suizos. Y ese día el rey Carlos III casi muere en una avalancha. Se encontraban fuera de pista, en las inmediaciones de la estación de esquí de Davos Klosters, cuando se empezó a venir abajo la montaña y tuvieron que evacuar el lugar rápidamente. Pero, aunque Carlos de Inglaterra logró salir ileso, en el camino perdió a uno de sus amigos cercanos: el comandante Hugh Lindsay, antiguo ayudante de caballería de la reina Isabel II. Un episodio trágico que marcó la vida de Carlos III y que incluso apareció en la serie de Netflix, The Crown. Y un episodio que él recientemente ha recordado en una charla con rescatistas de montaña.
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