En medio de la polémica sobre si las familias llegan o no a fin de mes con recursos o si los ingresos se extinguen pasado el día 20, un informe de la consultora Brain Network puso en cifras la situación de la clase media y baja en la Argentina (C2, C3 y D1): ocho de cada diez personas llegan con dificultad a fin de mes.
Ante la pregunta sobre “Qué situación describe mejor su relación de ingresos y gastos”, el 45% de los encuestados dicen “llegar con lo justo”, cerca del 37% responde que “no le alcanza” y solo el 18% reconoce que le sobra dinero para ahorrar o darse gustos.
Grupo México avisó que no competirá para quedarse con el Belgrano Cargas
En base a los resultados de la encuesta, el informe Comportamiento de pago y estrés financiero divide a la población en tres perfiles según su nivel de tensión en el manejo de su economía diaria, las estrategias que aplican cuando no alcanza el dinero y sus expectativas a futuro. Solo el 22% entra en el segmento que denominan “al día”, es decir, quienes cumplen con sus compromisos, muestran estabilidad y optimismo a futuro.
El 57% pertenece a la categoría “malabaristas”. “Son quienes sostienen un equilibrio frágil con ajustes frecuentes en sus gastos y son el perfil mayoritario de la muestra compuesto fundamentalmente por personas mayores de 50 años”, explica Lionel Holzman, CCO & Value Offer Head de Brain Network.
El 21% se encuadra en el segmento denominado “desbordados”. Son personas que tienen ingresos insuficientes y atrasos recurrentes tanto con bancos como con fintech. Este perfil es más recurrente entre personas de 30 y 40 años. Cuando este segmento se desglosa por tipo de entidad financiera, surge que en las fintech el porcentaje trepa al 27%.
Eso da como resultado que el 78% del mercado opera mes a mes bajo algún grado —mayor o menor— de tensión financiera.
Cuando el sueldo no alcanza para llegar a fin de mes, el primer amortiguador es la tarjeta de crédito. “El 79% de los encuestados tiene una y el 40% dice utilizarla para cubrir faltantes de dinero”, desglosa Holzman. Además, según cita el informe, cuando los recursos escasean, las estrategias que siguen son: reducir gastos, ajustarse (31%), recurrir a la red cercana de contención como familiares y amigos que presten dinero (23%), y finalmente postergar pagos (17%) y tomar préstamos (16%).
“Las respuestas muestran que, ante la falta de margen económico, las personas combinan recortes de gastos con distintas formas de financiamiento para sostener sus compromisos de pago”, analiza el ejecutivo, y agrega que “en la categoría de los ‘desbordados’ aparece un ciclo de deuda recursiva: el 21% de quienes tuvieron dificultades tomó un nuevo préstamo para cubrir otro en los últimos tres meses”.
Endeudados
“Las dificultades de pago en los últimos seis meses alcanzan al 60% de quienes tienen deuda bancaria y al 65% de quienes tienen deuda con fintech. Sin embargo, la prioridad al momento de pagar no se distribuye de la misma manera entre ambas entidades. Cuando el dinero no alcanza para ambas cuotas, el 72% prioriza pagarle al banco y solo el 18% a la fintech”, explica Holzman.
A este escenario se suma la presión de las gestiones de cobranza. El 43% de los “desbordados” recibió cinco o más acciones de cobranza en los últimos meses. “Las prácticas preventivas son ampliamente aceptadas: el 97% considera apropiado un recordatorio amigable y el 91% ve bien un período de gracia para pagar sus deudas. En cambio, solo el 38% aprueba la gestión intensiva (llamados reiterados, mensajes diarios) y apenas el 19% la amenaza legal en etapas tempranas del atraso”, explican desde la consultora Brain Network, especializada en el análisis del sector financiero.
El informe —que se realizó sobre una muestra de 450 casos en CABA y el interior del país durante el mes de septiembre— revela también que al 45% de las personas con mora no le ofrecieron alternativas de refinanciación, y que el 59% de ellas tampoco lo pidió por su cuenta. “Un tercio de los usuarios percibe rigidez o falta de soluciones reales en bancos y fintech, una percepción que se agrava entre los desbordados”, remarca Holzman.
Otro dato interesante que surge del relevamiento es que siete de cada diez personas están interesadas en extender el plazo de la deuda a cambio de bajar la cuota. “La demanda es transversal a todas las edades —dice Holzman—, pero se vuelve una necesidad de liquidez para los perfiles con tensión financiera, los que segmentamos como ‘malabaristas’ y ‘desbordados’”.
De cara al próximo año, las expectativas —la tercera pata para conformar los perfiles— reflejan una perspectiva dividida sobre la evolución de la situación financiera. El 44% cree que su situación para afrontar pagos mejorará, el 36% que se mantendrá y el 20% que empeorará. El pesimismo crece entre los “desbordados”, ya que cerca del 30% espera un empeoramiento.