El centro de deportación de Italia en Albania era la propuesta estrella de Giorgia Meloni contra la inmigración irregular, muy vistosa para su electorado, pero pese a sus promesas de que reanudaría este verano los traslados, enarbolando el Pacto de Migración y Asilo de la UE que entró en vigor en junio, no ha sido así. En realidad, la nueva normativa europea no engloba el experimento del campo de Gjadër, que sigue sin funcionar por sus problemas legales, y en octubre cumplirá dos años casi vacío.
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