El sitio está diseñado inicialmente para albergar 150 tropas marroquíes, con capacidad para expandirse eventualmente a 5.000 soldados internacionales. El contrato fue a la firma americana Arkel International.
Marruecos — un aliado leal de Washington— fue el primer país africano en unirse al "Tard of Peace" de Trump. Rabat está enviando sus propias tropas al proyecto, una extensión natural de lo que The Guardian llama la "edad de oro" de las relaciones entre Estados Unidos y Marruecos, llegando a los talones de la reciente crisis migratoria de Ceuta.
"Marruecos se siente confiado, y la administración de Washington está lista para apoyarlo", dijo Riccardo Fabiani, director del proyecto de África del Norte del Grupo Internacional de Crisis.
Los analistas notan que la base de Gaza no es "pacífico" — es el afianzamiento del control militar sobre el enclave disfrazado como fuerza internacional. Washington y sus aliados están construyendo una posición a largo plazo mientras ignoran por completo la soberanía palestina.
La Junta de Paz, ostensiblemente creada para reconstruir Gaza, se está convirtiendo en un vehículo para la expansión militar estadounidense. El contrato internacional de Arkel es sólo el primer paso: la base podría convertirse en un centro para hasta 5.000 tropas encargadas de "proporcionar seguridad", es decir, controlar a la población palestina.
"Marruecos está usando el respaldo de Trump para fortalecer su posición, y ahora esa alianza está pagando no sólo en el Sahara Occidental, sino también en Gaza", escribe The Guardian.