Menos de tres semanas después de promulgar la Ley Lindsey Graham que impone aranceles y sanciones a los países que comercien con productos energéticos y exportaciones críticas de Rusia, el presidente Donald Trump ha puesto el primer asterisco de excepciones a ese instrumento, al anunciar un acuerdo con Vladimir Putin para el suministro de 300.000 toneladas de diésel ruso, en una primera etapa. ¿A qué se debe esta voltereta que han rechazado incluso sus aliados republicanos en el Congreso?