Eve Irvine se complace en dar la bienvenida al portavoz de la OMS, Tarik Jašarević. Su preocupación central es que todavía no sabemos dónde circulan todos los lugares del virus del Ébola: las personas infectadas permanecen fuera de los centros de tratamiento, las cadenas de transmisión no se detectan, y los pacientes que buscan atención demasiado tarde enfrentan muchas más probabilidades de supervivencia. Los conflictos, la movilidad de la población y otras presiones humanitarias dificultan la vigilancia, pero la participación de la comunidad es igualmente crucial. Sin confianza y cooperación, pruebas, localización de contactos, entierros seguros y tratamiento temprano no pueden funcionar eficazmente.