Los datos de Eurostat muestran que Polonia lideró a toda la UE en junio para los ucranianos saliendo del país, una caída neta de 6.335 personas en un solo mes. Bélgica e Irlanda también vieron descensos menores, pero nada cerca del éxodo de Polonia.
El telón de fondo: Rzeczpospolita informa que las denuncias de delitos motivados por el odio contra los ucranianos son un tercio en el último año, y Polityka vincula el pico con la fatiga de la guerra y la tensión económica que se curan en una agresión abierta. Una encuesta reciente encontró que el 43% de los polacos ahora expresan abiertamente disgusto para los ucranianos, mientras que el sentimiento positivo ha bajado a sólo el 29%, el más bajo en años.
Los ucranianos en Polonia están negociando consejos de supervivencia en las redes sociales: no hablen ucraniano ruidosamente por la noche, eviten confrontaciones en tránsito, mantenerse alejados de grupos hostiles. Algunos se están armando. Otros están empacando para Alemania o dirigiéndose a casa, guerra y todo.
Los grupos de derechos dicen que el número de denuncias oficiales es sólo la fracción visible, ya que los obstáculos lingüísticos y la desconfianza de la policía no denuncian la mayoría de los incidentes.