Tras varios años en los que Estados Unidos ha liderado con claridad las ganancias bursátiles, impulsado por las grandes tecnológicas y el auge de la inteligencia artificial, el escenario de inversión comienza a ampliarse. Las dudas sobre las valoraciones de las acciones en ese país, la evolución de la política monetaria y el impacto de la geopolítica conviven con un renovado interés por Europa, donde las valoraciones siguen siendo más atractivas y el aumento del gasto en defensa, infraestructuras y transición energética podría actuar como catalizador para los beneficios empresariales, según los expertos consultados. En este contexto, los inversores vuelven a preguntarse si ha llegado el momento de diversificar geográficamente sus carteras y qué regiones ofrecen el mejor binomio entre rentabilidad potencial y riesgo de cara a los próximos meses.
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Previsiones y expectativas
Estados Unidos. La encuesta a estrategas de Natixis IM sobre las perspectivas para la segunda mitad de 2026 revela que el 67% de los encuestados prevé que la renta variable estadounidense obtenga una rentabilidad superior en el periodo, y el 42% señala a los mercados de Estados Unidos como los que probablemente ofrezcan las mejores ganancias a escala mundial. Además, más de tres cuartas partes (76%) cree que las empresas de gran capitalización superarán a las de pequeña, y el 82% prefiere el estilo de inversión de crecimiento (growth) frente al de valor (value).
Defensa. A pesar de la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, la mayoría de las acciones del sector de la defensa que figuran en el análisis de Morningstar publicado en julio siguen estando infravaloradas. Ese mismo análisis lo atribuye a que los inversores se muestran escépticos respecto a las promesas de gasto de los Estados. No obstante, para los estrategas de Natixis IM, la actividad militar (24%) se sitúa como el segundo sector preferido, aunque esto representa una caída en el sentimiento de los inversores en comparación con la encuesta de 2025 (47%).
Crecimiento español. España, que crecerá un 2,6% en 2026, liderará el crecimiento entre las grandes economías europeas, por delante de Italia (0,8%), Francia (0,8%) y Alemania (0,7%), de acuerdo con el informe de previsiones económicas para el segundo semestre de 2026 de Deutsche Bank. Según Rosa Duce, la directora de inversiones de la firma en Iberia, los motivos tienen que ver con “un mix energético en el que las renovables tienen un peso creciente y su modelo de crecimiento más vinculado al sector servicios, menos afectado por los mayores costes de la energía si se compara con la industria. De ahí que sea precisamente Alemania donde más se hayan revisado a la baja las expectativas de crecimiento”.
Las nuevas oportunidades en los países emergentes
“Estamos neutrales en los principales mercados desarrollados, pero sobreponderamos acciones de los emergentes sin China. Estas han cerrado los primeros seis meses de 2026 con ganancias superiores al 23% en dólares, frente al 9% de las estadounidenses y europeas. Este patrón continuará a corto plazo”, afirma Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet AM. Este experto, junto a la mayoría de los que participan en este reportaje, se muestra optimista sobre unos mercados que “a pesar de haber afrontado dos shocks consecutivos –la guerra comercial y la de Irán–, han obtenido un mejor comportamiento relativo gracias a la profunda transformación estructural que han experimentado durante las últimas décadas. Ya no son los países en vías de desarrollo de antes dominados por compañías reguladas y de materias primas”, apunta Martin Schultz, director de renta variable internacional en Federated Hermes.
De hecho, según Wolf von Rotberg, estratega de renta variable de J. Safra Sarasin Sustainable AM, el conjunto de estos países ha cambiado sustancialmente en los últimos años. Mientras que anteriormente su evolución dependía en gran medida de la renta variable china, ahora refleja principalmente el comportamiento de las economías de Taiwán y Corea del Sur, impulsados por el sector de los semiconductores. Por este motivo, “mantendríamos una postura prudente respecto a los mercados emergentes en general, ya que creemos que el sector de los semiconductores tendrá dificultades para obtener una rentabilidad superior a corto plazo. Sin embargo, la renta variable china podría comenzar a evolucionar de forma más favorable”, comenta.
En Invesco ven estas economías como una de las piezas centrales de su tesis de inversión para la segunda mitad del año, “apoyada en la debilidad prevista del dólar, en valoraciones que siguen con descuento frente a los países desarrollados y en políticas cada vez más favorables para el accionista”. Además de Corea y Taiwán, confían en Brasil, Indonesia, Sudáfrica y Chile por su papel como productores de metales, que deberían beneficiarse del alza de precios de materias primas ligada al propio auge de la inteligencia artificial y al gasto realizado en las áreas de defensa e infraestructuras.
También Josefina Rodríguez, economista de Vanguard, recalca que algunos mercados ya se están beneficiando del ciclo de inversión en IA gracias a su integración en las cadenas de suministro globales. En concreto, “algunas zonas de Asia, como Corea del Sur y Taiwán, han experimentado fuertes revisiones al alza de sus beneficios a medida que ha aumentado la demanda de semiconductores y de la infraestructura tecnológica relacionada”.