La comunidad de El Peligro y cientos de vecinos de La Plata despiden con profundo dolor a Rubén Guernica, conocido por todos como el "Zorro Solidario", el hombre que durante años se puso el icónico traje del personaje para visitar hospitales, recorrer barrios y participar de festejos del Día del Niño con un único objetivo: hacer felices a los más pequeños. Según pudo saber EL DÍA, Rubén falleció en las últimas horas, luego de atravesar un delicado cuadro de salud producto de una grave enfermedad. Su familia decidió realizar un sepelio íntimo y breve. Fue velado durante algunas horas y posteriormente sus restos fueron sepultados, acompañado por sus seres queridos, quienes hoy intentan sobrellevar una pérdida que golpeó a toda la comunidad. Vecino de la localidad de El Peligro, Rubén era una persona muy querida por su enorme compromiso solidario. Cada vez que se colocaba el sombrero, la capa y el antifaz de El Zorro, dejaba de ser un simple fanático del personaje para convertirse en un verdadero héroe para decenas de chicos que esperaban con ilusión su llegada. Durante años visitó el Hospital de Niños y distintos comedores, merenderos y barrios de la región. También participó de innumerables eventos solidarios por el Día del Niño, donde además de interpretar a su personaje, colaboraba en campañas para juntar juguetes, golosinas y regalos destinados a quienes más lo necesitaban. La imagen de Rubén vestido como "El Zorro", rodeado de niños con una sonrisa en el rostro, quedó grabada en la memoria de quienes compartieron alguno de esos encuentros. Para muchos chicos fue una sorpresa inolvidable; para los adultos, el ejemplo de alguien que entregaba su tiempo sin esperar nada a cambio. Pero su pasión iba mucho más allá del personaje. Era un reconocido coleccionista de la histórica saga de El Zorro y conservaba con orgullo una enorme colección que registraba cuidadosamente. También era un fanático incondicional de la Selección Argentina. Guardaba álbumes, pelotas, diarios, revistas y todo objeto relacionado con la Albiceleste. Cada Mundial lo vivía con una cábala muy especial: veía los partidos solo, rodeado de todas sus colecciones. Hincha y socio de Estudiantes de La Plata, también había sido montador en jineteadas durante su juventud, otra de las pasiones que marcaron su vida. Quienes lo conocieron coinciden en definirlo de la misma manera: un hombre humilde, generoso y siempre dispuesto a ayudar. Detrás del disfraz había un vecino que dedicaba gran parte de su tiempo a organizar colectas y recaudar juguetes para llevar alegría a los niños internados y a los chicos de los barrios más humildes. Rubén deja a su pareja y a una pequeña hija de apenas cinco años, además de un enorme legado de solidaridad que seguirá vivo en cada recuerdo y en cada sonrisa que supo regalar. "Su familia está muy triste ya que dejo a su esposa y una niña de cinco años. Durante la pandemia perdieron al hermano de Rubén por una discapacidad que tenía también. Siempre lo vamos a recordar de la mejor manera", dijo una vecina a este medio. Porque para cientos de chicos de La Plata, el héroe enmascarado nunca estuvo solamente en la televisión. Durante muchos años caminó por las calles de la ciudad con capa, sombrero y antifaz, demostrando que los verdaderos héroes existen y que, muchas veces, su mayor superpoder es el corazón.