Durante décadas, Detroit fue el símbolo de la decadencia urbana estadounidense. Hoy, la ciudad de los Grandes Lagos que inventó la producción en cadena vuelve a atraer a arquitectos, artistas, chefs, diseñadores y viajeros curiosos. Entre rascacielos art déco, antiguas fábricas reconvertidas y algunos de los mejores murales del país, demuestra que las ciudades también pueden reinventarse. Seguir leyendo