Las pedradas no son solo un problema de la Autopista en la Región. En el inicio de la semana, según las denuncias, se extendieron hacia las localidades de Villa Castells y Los Hornos, donde sufrieron ataques vehículos particulares y un micro, respectivamente.
Para varios vecinos que usan habitualmente la avenida 7 para moverse por la Zona Norte, lo que ocurrió a primera hora de la mañana fue rápidamente esclarecido: desde una casa en la cuadra de 7 entre 506 y 507 había salido la pedrada, al parecer impulsada con hondas, que fue a dar a la carrocería de algunos autos que a esa hora trasladaban gente a trabajar. Al menos, uno de los casos terminó en una denuncia policial. Contaron en la zona que la piedra que ingresó por la ventanilla del acompañante, de milagro no hirió a nadie: en época de clases allí viaja sentada una niña. Para otro conductor, que pasó a eso de las cinco de la mañana por el mismo lugar, la experiencia terminó con el piedrazo en la mano que dirigía el volante. Iba con la ventanilla baja.
En la zona hay preocupación por la violencia de los ataques, que atribuyen a menores de una familia residente sobre la avenida 7.
En el final de la tarde del lunes, un micro de la línea 214 se convirtió en blanco de otro ataque en Los Hornos. Según relató un pasajero, el colectivo circulaba por 143 y 60 cuando un proyectil en una ventana. “Se escuchó como una explosión”, describió uno de los damnificados. Al parecer, desde afuera arrojaron un trozo de mosaico que provocó la rotura del vidrio. Si bien no “llegó a desintegrarse gracias a la lámina protectora, quedó completamente destrozado, “hecho granito”, señaló. El ataque se produjo a eso de las 19, cuando comenzaba a oscurecer. Él o los atacantes no pudieron ser divisados. El impacto tomó a todos por sorpresa, tanto a pasajeros como al chofer. “Por suerte nadie iba sentado del lado de ese ventanal, si no una persona hubiese resultado herida”, señaló el usuario.