Nunca antes del pasado 30 de julio Ceuta se había enfrentado a una crisis migratoria de este calibre. La entrada a nado por el espigón de El Tarajal de 80.000 personas procedentes de Marruecos, según las últimas estimaciones del Gobierno, puso al borde del colapso a esta ciudad de algo más de 83.000 habitantes. Más de dos semanas después, la situación está aún lejos de normalizarse, como reconoció el jueves el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y al menos 5.000 de los migrantes irregulares que cruzaron aquella jornada la frontera ―de los que cerca de la mitad son menores― siguen a la espera de que se resuelva su situación con la amenaza de ser expulsados. De trasfondo, el riesgo, como este sábado, de que se produzcan nuevos saltos masivos alentados a través de redes sociales, como ocurrió entonces. Estas son las cuatro claves para entender la situación actual de la frontera ceutí.

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