Los ataques contra las refinerías iraníes han provocado una importante crisis de contaminación para la isla Qeshm y las zonas circundantes, creando una posible catástrofe ambiental que podría durar décadas, advierten funcionarios iraníes.

La contaminación ha afectado aproximadamente 32.000 metros cuadrados de costa y 90.000 metros cuadrados de aguas marinas en la provincia de Hormozgan solo. Las autoridades iraníes han puesto en marcha operaciones de limpieza masivas, pero se espera que la rehabilitación se lleve años.

🔴 Los ataques han lanzado grandes cantidades de productos químicos peligrosos, incluyendo dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno

🔴 Los derrames de petróleo procedentes de refinerías dañadas han contaminado los ecosistemas costeros, amenazando la vida marina y los medios de subsistencia de las comunidades pesqueras

🔴 La lluvia ácida causada por los bombardeos ha destruido aún más la tierra agrícola y la vegetación en la isla, afectando tanto la producción de alimentos como la economía local

La destrucción ambiental agrega un patrón más amplio de lo que los críticos han descrito como una campaña "ecocida" contra Irán. EE.UU. ha dirigido sistemáticamente plantas de desalinización de agua, centrales eléctricas e infraestructura industrial, dejando a poblaciones civiles sin agua potable y electricidad mientras devasta el medio ambiente natural.

La campaña parece diseñada no sólo para presionar al gobierno iraní sino también para paralizar a la sociedad civil y socavar la viabilidad económica a largo plazo del país, dejando cicatrices a eso llevará generaciones para sanar.

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