El terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en el Pacífico colombiano, que deja hasta ahora más de un centenar de muertos, también sacudió este lunes 10 de agosto zonas de Ecuador, Panamá y Venezuela. Los Gobiernos de esos tres países vecinos ofrecieron a Colombia el envío de rescatistas y otras formas de cooperación. Lo propio hicieron Estados Unidos, Francia o Ucrania y naciones latinoamericanas, como Bolivia, Chile o El Salvador.