Cinco habitaciones es todo lo que se necesita para poner patas arriba las reglas del lujo contemporáneo. Al menos eso piensa Óscar Cubillo, que con una larga carrera en la cadena Westin, incluyendo varios años en el Palace de Madrid y otros tantos en el Westin Valencia, abrió Casa de las Flores, justo para hacer lo contrario de lo que había aprendido en los excels de los grandes hoteles del mundo.
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