No todo depende de la almohada. La rutina previa al descanso también puede marcar una diferencia.

Realizar estiramientos suaves de cuello y hombros antes de acostarse, sin provocar dolor.

Evitar permanecer con el celular o la computadora hasta el último momento, ya que la postura sostenida puede aumentar la tensión cervical.

Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse ayuda a mejorar la calidad del sueño.

Si dormís de lado, abrazar una almohada puede aliviar la tensión del hombro al mantener el brazo mejor apoyado.