A veces surgen fenómenos que, por insólitos, nos obligan a comprender lo que anuncian sin quedarnos en sus primeras manifestaciones, que pueden parecer insignificantes. En diversas elecciones recientes de todo el mundo —por ejemplo, las elecciones municipales francesas de 2026—, algunos candidatos han reconocido que habían recurrido a sistemas de inteligencia artificial generativa para estructurar sus discursos, mientras que otros han confesado sin tapujos que los habían utilizado para redactarlos.
Seguir leyendo