Siete días después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, los equipos de emergencia han pasado de buscar milagros entre los escombros a recuperar cuerpos y evaluar una devastación que deja al menos 289 víctimas mortales, miles de heridos y decenas de personas aún desaparecidas. Mientras las esperanzas de hallar supervivientes se reducen, familias que lo perdieron todo esperan ayuda y el país comienza una reconstrucción que se anuncia tan difícil como urgente.