Durante años, las criptomonedas han sido la última frontera donde las empresas actuaban sin control ni regulación y cualquiera aspiraba a enriquecerse rápidamente pese a los elevados riesgos. Hoy ese mundo es más regulado y profesional, pero las zonas de sombra no han desaparecido. Al contrario, se han extendido. El auge de este ecosistema ha contribuido a una profunda transformación de los mercados, donde la inversión es ahora más atrevida: criptomonedas, fondos apalancados, futuros perpetuos, mercados de predicciones... La especulación está cada vez más presente y la inversión se convierte a menudo en una apuesta de todo o nada, dentro y fuera del universo cripto y del marco de la supervisión.
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