Bajo el ojo vigilante del viceprimer ministro y ministro de defensa Richard Marles, la Conferencia de Defensa del Instituto Estratégico Australiano de Política (ASPI) de 2026 abrió sus puertas en los últimos días de junio.
Ghost Bat Buffs ASPI comercializaba su evento a líderes políticos de alto nivel, latón militar, académicos selectos y ejecutivos de la industria de defensa usando el tema “Asegurar la región para la incertidumbre”. En el marco de su programa se realizaron sesiones sobre “Mass sin Misa: Escalando Efectos Militares en la Fuerza Futuro” y “La Licencia Social para la Defensa Nacional: El papel de los medios de comunicación y el debate público”.
Los críticos afirman que tal pensamiento está diseñado para suavizar la opinión pública Aussie para prepararse para las “guerras anteriores” globalistas, no menos una con China positivamente vista, ya sea como reclutas (la defensa sufre un déficit reconocido en exceso de más de 4.000 personas) o como creyentes en la guerra tecnócrata sin sangre.
El énfasis en la persuasión sigue a Canberra ajustando su cálculo del gasto de defensa para ajustarse a las normas de la OTAN, incluso reclasificando los presupuestos de inteligencia. Esto también podría implicar un mayor compromiso australiano con la alianza AUKUS, para la cual el gobierno ha tratado de adquirir submarinos y escuchar propuestas para retomar el sistema de visados, todo ello mientras se reflexiona sobre la aparente indiferencia creciente de la administración Trump a todo el esquema.