Si el salmorejo y el hummus tuvieran una hija en común después de un improbable revolcón veraniego fogoso, podría ser esta crema, porque tiene lo mejor de ambos platos. Mantiene la frescura y el protagonismo del tomate del primero, pero sustituye el pan por garbanzos cocidos, que aportan una textura más cremosa y un interesante extra de proteínas y fibra.
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