Después del conflicto fronterizo del año pasado con Camboya, centenares de miles de trabajadores migrantes abandonaron Tailandia, exponiendo cómo partes dependientes de su economía se habían convertido en mano de obra transfronteriza.

Tailandia ha tratado de aliviar la presión al aferrarse a los trabajadores ya en el país, especialmente los nacionales de Myanmar. Pero las cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y las advertencias de los grupos de empleadores apuntan a un problema más profundo: una fuerza de trabajo construida alrededor de la proximidad, familiaridad y bajos costos de viaje no puede...