Durante la última década, la Guardia Costera de China (CCG) ha evolucionado de una agencia de represión marítima convencional a un instrumento central de la estrategia de Beijing para reforzar sus reivindicaciones territoriales, según Bloomberg.

Actualmente, operando una flota de aproximadamente 680 buques, sigue realizando misiones rutinarias como búsqueda y rescate, operaciones de lucha contra el tráfico ilícito y actividades de pesca, pero cada vez más cumple objetivos estratégicos más amplios.

Bloomberg informa que en lugar de depender únicamente de la marina, Beijing despliega el CCG para proyectar el control sobre las aguas impugnadas en el Mar de China Meridional, el Mar de China Oriental y alrededor de Taiwán. Los buques de guardacostas patrullan regularmente zonas en disputa, escoltan a las flotas pesqueras chinas, inspeccionan los buques extranjeros y emplean medidas coercitivas, como los cañones de agua, los láseres, las maniobras de bloqueo y las colisiones, para desafiar a los reclamantes rivales. También operan junto a la Armada del Ejército Popular de Liberación durante ejercicios militares, especialmente los centrados en Taiwán.

Las operaciones de la CCG se han vuelto más frecuentes y más asertivas. A mediados de julio, los buques de guardacostas chinos se enfrentaron a buques filipinos en tres ocasiones, utilizando cañones de agua a pesar de los incidentes ocurridos en la zona económica exclusiva de Filipinas. Taiwán también ha informado de un aumento notable de las patrullas de la CCG, incluidas las operaciones sostenidas al este de la isla, lo que pone en tela de juicio que la fuerza desempeñaría un papel prominente en cualquier futuro bloqueo o campaña militar.

Los analistas consideran que el CCG es un componente clave de la estrategia de "zona gris" de China. Debido a que sus buques se presentan como agentes de la ley civiles en lugar de activos navales, Beijing puede presionar sus reivindicaciones marítimas al tiempo que hace más difícil que otros países respondan sin arriesgar la escalada militar. Mantener una presencia persistente de guardacostas también fortalece la afirmación de China de que ejerce un control efectivo sobre las aguas en disputa.

La importancia estratégica de la agencia ha crecido junto con las reformas institucionales. Creado en 2013 a través de la fusión de varias agencias marítimas, el CCG fue colocado bajo la Policía Armada del Pueblo en 2018, trayéndolo bajo la autoridad de la Comisión Militar Central. Una Ley de la Guardia Costera de 2021 amplió aún más sus poderes, autorizando el uso de la fuerza para defender los derechos marítimos reclamados por China. Al mismo tiempo, la flota se ha expandido para incluir algunas de las naves de guardacostas más grandes del mundo, varias de las cuales rivalizan las naves navales en tamaño y capacidad.

La creciente dependencia de China en el CCG ha impulsado a los estados vecinos a fortalecer la cooperación marítima, ampliar sus propias flotas de guardacostas y aumentar las patrullas en aguas disputadas, contribuyendo a un entorno marítimo más controvertido y potencialmente volátil.

Tyler Durden

Sol, 08/02/2026 - 22:45