Con las vacaciones de verano, el día a día de los niños cambia de forma drástica respecto al resto del año: desaparece la rutina del colegio, pasan menos tiempo supervisados por sus padres o tutores e incluso se dan situaciones en las que disminuye ese apoyo diario e intenso. Ya sea en campamentos, cursos de verano o en el pueblo, este cambio de contexto puede favorecer que desarrollen una mayor independencia. ¿Cómo puede aprovecharse el verano para fomentar esa autonomía infantil? “Cuando los niños cambian de un entorno a otro, se desconciertan un poco. Están muy acostumbrados a estar supervisados por los padres, profesores, monitores… Se les nota esa falta de autonomía e independencia emocional. Por eso, es una época más limpia para empezar con esto y enseñarles esa autonomía”, sostiene Elisa López, psicóloga infantil en 10 en Conducta.

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