Durante generaciones, trabajar con textos chinos antiguos ha sido una tarea ardua. Los especialistas pasarían años descifrando caracteres desconocidos, copiando manuscritos a mano, agregando puntuación a textos escritos sin él, comparando diferentes ediciones y trazando referencias dispersas a través de miles de años de registros.

Pero la inteligencia artificial (AI) ahora está cambiando ese proceso, no sólo ayudando a preservar manuscritos frágiles, sino también transformando cómo se recuperan los textos antiguos,...