Por motivos nutricionales, los perritos calientes no son la comida más recomendable para nuestro día a día, pero ¿quién no se ha comido un frankfurt con mucho gusto alguna vez? Puede ser tan simple como un pan de viena con una salchicha y las salsas a preferencia de cada quien. Pero, si abrimos un poco nuestra mirada, podemos ver que es una excusa perfecta para jugar con distintos ingredientes o aprovechar lo que tengamos en la nevera. Aquí van cinco ideas para tunear un perrito caliente sin perder el eje central: pan, salchicha y la comodidad de poder comerlo con las manos.
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