Investigadores chinos han construido un sistema AI ligero que puede encajar directamente dentro de un misil de búsqueda de calor e identificar diferentes aeronaves de sus imágenes infrarrojas. Su versión de hardware clasificaba objetivos con 96.4% de precisión, requería sólo 1,5 milisegundos para llegar a una decisión y consumía sólo 2.2 vatios de potencia.
El sigilo de radar reduce la energía reflejada hacia los sensores enemigos, pero no puede eliminar el agotamiento del motor caliente o la calefacción producida a medida que pasa por un avión de movimiento rápido. Los misiles infrarrojos ya explotan esta debilidad, aunque las bengalas y otros decoys pueden confundir a los aspirantes convencionales presentándolos con fuentes de calor más brillantes.
El sistema chino añade una capa de reconocimiento de imagen capaz de examinar la forma y distribución del calor en lugar de simplemente seguir el objeto más brillante. Esto podría permitir que los misiles futuros distinguieran a un avión de una bengala u otra interferencia y seguir rastreando el objetivo previsto.
Fijar esa inteligencia dentro de un misil fue el principal desafío de ingeniería. Los sistemas convencionales de aprendizaje profundo exigen procesadores, memoria y energía eléctrica que las armas pequeñas no pueden transportar. El equipo redujo el modelo a 16.1% de sus parámetros originales y 19.2% de su carga computacional, luego lo instaló en una plataforma Zynq-7020 costando sólo unos pocos cientos de yuan.
Los ensayos utilizaron 3.245 imágenes infrarrojas recolectadas por un sistema de escaneo basado en misiles. El conjunto de datos incluía mock-ups que parecían el F-22 y F-35, así como una munición de loitering. El modelo de software logró 97,1% de precisión en general, mientras que los investigadores pusieron el reconocimiento de los luchadores simulados de quinta generación en alrededor del 90%.
Estos fueron objetivos simulados en lugar de aviones estadounidenses operativos, y el trabajo actualmente se refiere a sistemas de cerca en lugar de detección de larga distancia. Su importancia inmediata es la eliminación de una limitación importante del hardware: una vez que un aspirante infrarrojo obtenga una imagen utilizable, el misil puede identificar el objeto localmente sin transmitir datos a un avión o un equipo externo más grande.
El proyecto reunió al Instituto de Tecnología de Beijing, la Academia de Misiles de China Airborne y un laboratorio militar nacional, dándole una ruta directa de la investigación académica al desarrollo de armas.
Los Estados Unidos han gastado cientos de miles de millones de dólares reduciendo la visibilidad por radar de sus aviones de combate. China ahora está combinando sensores infrarrojos con un cálculo a bordo barato para explotar el calor que estos aviones todavía producen. Si el sistema llega a la producción, incluso misiles relativamente pequeños pueden llevar capacidades de reconocimiento de objetivos que requieren computadoras mucho más grandes, lo que hace que las bengalas sean menos fiables y combates de cerca considerablemente más peligrosas para los combatientes del sigilo.
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