Charly García cumple 7 décadas y media, y La Plata tiene una historia propia para contar sobre uno de los artistas más importantes de la música argentina. No se trata solamente de los recitales que dio en la ciudad. Era más bien una costumbre que lo convirtió en protagonista de noches irrepetibles: presentó alguno de sus discos en la capital bonaerense antes de llevarlos a escenarios más grandes. Como si fuera su ciudad “banco de pruebas”.
En noviembre de 1983, esa relación tuvo uno de sus capítulos más intensos. Charly llegó al Polideportivo Víctor Nethol, de Gimnasia y Esgrima La Plata para presentar Clics modernos, el álbum que acababa de grabar en Nueva York junto a Pedro Aznar y que cambiaría para siempre el sonido del rock nacional.
Pero el público que había ido a escucharlo esperaba otra cosa. Y el músico no estaba dispuesto a disimular su fastidio.
José Luis «Lolo» Micucci, es un reconocido músico platense formado en el Conservatorio de La Plata, y en un reportaje dd hace algunos años en un medio local recordó como fue aquella noche y la definió como una experiencia que lo marcó durante toda su formación.
En ese diálogo (con el medio Info Blanco Sobre Negro), explicó que García tenía la costumbre de estrenar sus trabajos en la ciudad. Ya lo había hecho antes de Serú Girán, cuando se presentaba en el teatro Ópera de La Plata, antes de continuar hacia el Luna Park.
El eximio músico platense Lolo Micucci, también fan de Charly García
La ciudad, entonces, funcionaba como una primera estación para sus cambios artísticos. Y en 1983, el salto que proponía Charly era enorme.
De Nueva York a Gimnasia: el Charly que nadie esperaba
García había pasado seis meses en Nueva York y regresó con la cabeza transformada. También atravesaba un momento personal conflictivo, después de su primera internación en una clínica, ocurrida tras el episodio en Mendoza en el que se bajó los pantalones.
El artista que apareció en el Polideportivo del Lobo ya no era el mismo que buena parte de sus seguidores había consagrado con Sui Generis y Serú Girán. Venía de escuchar a Prince, llevaba el pelo corto, vestía calzas y jugaba con los límites de la sexualidad en una sociedad que todavía respiraba los primeros meses de democracia después de la dictadura.
La música también había cambiado. Las guitarras acústicas y las canciones que el público conocía cedían lugar a los sintetizadores, las máquinas de ritmo y un pop moderno que desconcertó a quienes esperaban escuchar los clásicos de su carrera.
Micucci recuerda que Charly rompió la escenografía antes de empezar porque le parecía antigua. También ordenó retirar las “gelatinas” utilizadas para colorear las luces. El escenario quedó dominado por el blanco y negro, con los músicos vestidos a tono y García con una imagen que remitía a Chaplin.
«Fue un concierto de avanzada», resume el músico platense al reconstruir aquella presentación, que considera una de las experiencias más impactantes de su vida.
Lamentablemente no existen registros públicos de esa presentación, aunque sí de una anterior, que dio en dictadura en el Estadio Atenas, y que el usuario de YouTube @rarezasSNM subió completa.
«Indios de mierda»: el final que se convirtió en leyenda
Volviendo al recital del Poli, el problema fue que el público no había ido a ver esa revolución. Muchos querían escuchar Seminare y los temas de Serú Girán o Sui Generis. En cambio, se encontraron con un artista que parecía decidido a romper con su propio pasado.
La reacción fue tan desconcertante que, cuando terminó el recital, nadie aplaudió. Entonces llegó el estallido de Charly, una frase que sobrevivió durante décadas en la memoria de quienes estuvieron allí: «Indios de mierda, no entendieron nada, voy a empezar el show de nuevo».
Y lo hizo. Volvió a tocar seis o siete canciones, pero el desencuentro no se resolvió. Hacia el final, lanzó otra sentencia contra la audiencia: «No hay caso, no van a entender nunca».
Para Micucci, el tiempo terminó dándole la razón al músico, aunque también mostró que el rechazo de aquella noche no era necesariamente un veredicto definitivo.
Clics modernos se convirtió en una obra fundamental y alcanzó una popularidad que desbordó las incomprensiones iniciales. Su exitosa presentación en el Luna Park guarda algunas similitudes de vestuario con el precedente recital platense.
Fiorucci, una limusina y un joven Fito Páez
La escena platense también tuvo sus particularidades. La gira estaba patrocinada por Fiorucci, una marca de moda que tenía presencia publicitaria en el Polideportivo.
Ese detalle provocó críticas entre algunos seguidores, que interpretaban el auspicio como una contradicción con la identidad contestataria del rock. Entre quienes lo cuestionaban, según cuenta Lolo en aquella entrevista, estaba el músico platense Chiche Sara, que le recriminaba a García haberse “vendido”.
Micucci recuerda, además, la llegada de Charly en limusina y la aparición de un joven Fito Páez en el escenario. Al principio, algunos espectadores creyeron que se trataba de Nito Mestre; cuando advirtieron que era un músico nuevo, igual lo aplaudieron. Nadie sabía en quien se convertiría el rosarino de mechas largas.
Había otra novedad que hoy puede pasar inadvertida, pero que entonces resultaba decisiva: Clics modernos fue uno de los grandes puntos de inflexión en la incorporación de máquinas de ritmo a la producción del rock argentino. En aquel Polideportivo, esa transformación se presentó sin concesiones ante un público que todavía esperaba al Charly anterior.
El músico platense recuerda que aquella generación tuvo que atravesar un proceso de adaptación para comprender y disfrutar el cambio. García defendía la idea de que el rock debía transmitir un mensaje, pero también hacer bailar a la gente.
A 75 años de su nacimiento, la historia de aquella noche en Gimnasia permite volver sobre una de las claves de su obra: Charly no se limitaba a ofrecerle al público lo que esperaba. A veces, llegaba a La Plata para mostrarle lo que todavía no sabía que necesitaba escuchar.
Y si la primera reacción era el desconcierto, estaba dispuesto a hacer “la gran Sam en Casablanca”, y tocarla de nuevo.
La nota Charly García cumple 75: la noche en el Poli de Gimnasia que trató al público de “indios de m…” se publicó primero en Infocielo. Escrita por Redacción Infocielo
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