En Chad, el río Chari se ha visto gravemente afectado por años de intensa extracción de arena a lo largo de sus bancos, especialmente alrededor de la capital, N’Djamena. El Ministerio de Minas prohibió recientemente la práctica de proteger el medio ambiente y la vida silvestre, pero la decisión ha suscitado controversia ya que miles de personas en la capital dependen de la minería de arena para sus medios de vida.