Funcionarios españoles dijeron que más de 48.000 migrantes habían regresado, después de que alrededor de 50.000 personas cruzaran la frontera entre Marruecos y el enclave español de Ceuta por mar. Mientras tanto, Francia e Italia reforzaron los controles fronterizos el sábado, con el primer ministro italiano Giorgia Meloni anunciando la suspensión del libre movimiento Schengen entre España e Italia. Según Judith Sunderland, Directora Adjunta Superior de Human Rights Watch, el regreso de muchos de los que llegaron a Ceuta fue caótico, y las cifras exactas siguen siendo poco claras. Dice que las fronteras están fuertemente fortificadas, por lo que son extremadamente difíciles y peligrosas para cruzar, y 57 personas han muerto durante la crisis. Y mientras Ceuta es parte de España y de la zona de libre movimiento Schengen, se aplican reglas especiales al enclave, lo que dificulta que los migrantes viajen desde allí.