Ceuta regresaba a la normalidad durante el fin de semana después de una oleada migratoria sin precedentes que vio a 60.000 personas entrar en el pequeño exclave español de Marruecos en sólo dos días. Pero con al menos 72 migrantes muertos y la mayoría de las llegadas que ya habían regresado a Marruecos, los residentes seguían luchando con la caída humanitaria, política y social.