Vanesa Odino
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Carlos Belloso viene caminando un año cargado de proyectos que lo tienen ligado principalmente a las tablas. Protagoniza la exitosa obra “Casual”, dirige “Por amar a Mara”, estrenó “Siete estaciones para hablar de amor”, de Victoria Hladilo; y está a punto de debutar en “La Ratonera”, el clásico de Agatha Christie. “Yo creo que tiene que ver con la falta de audiovisual”, analiza el actor en diálogo con EL DIA.
“No quiere decir que al faltar audiovisual los actores hagamos teatro. Lo que pasa que las agendas no se llenan y entonces hay que llenarlas con trabajo. Son posibilidades de trabajar y de experimentar cosas que uno quizás con mucho trabajo no puede desarrollar”, reconoce Belloso con este presente que lo encuentra alternando entre las distintas puestas que van desde el under y el teatro independiente hasta uno más comercial.
En este hacer también aparece un nuevo rol, el de director en “Por amar a Mara”, la comedia dramática escrita por Diego Carreño que estrenó en un circuito alternativo junto a un gran elenco: Sol Canesa, Cecilia Roche y Miguel Ángel Vigna. “Me entusiasmó mucho para armar una apuesta que tiene que ver con la separación de una pareja y la terapia un tanto extravagante de dos terapeutas que van buscando un objetivo que al fin de la obra se resuelve. Es una apuesta simple, pero muy contundente”, relata Belloso, quien admite que este rol no “perjudicó” su hacer como intérprete sino que lo fortaleció.
“Al ponerme desde el otro lugar no solamente me bajan algunos consejos y algunas cosas para solucionar ciertas preocupaciones del actor, sino que me los confirma, ¿no? Mi actuación básicamente yo no la considero ni buena ni mala, la considero como una actuación que tiene recursos. Cuanto más recursos tenga el actor, más entiende a un productor y a un director, y a un texto que quiere abordar”, dice.
Carlos además reconoce nunca perder “el espíritu” del teatro independiente y del under. “Yo creo que esos lugares son la posibilidad de la creatividad a fondo, como no hay, digamos, responsabilidades monetarias que cumplir, uno va hacia los extremos y a veces sale un Frankenstein potente”, dice, entre risas, aunque también remarca que “el teatro comercial siempre da como seguridad en ciertas cosas, pero a veces también prueba cosas del teatro independiente (…) asimismo el varieté que reivindico como un lugar de aprendizaje y un lugar de experimentación”, agrega el actor, quien se mueve con facilidad entre los distintos escenarios que le toca pisar.
La emoción como estandarte
Con tantos años de profesión a cuestas, Carlos Belloso tiene en claro que la pasión es clave para un intérprete. “El actor que no se emociona o que no tenga la emoción a flor de piel encarnando personajes, me parece como que se pierde lo mejor del trabajo. Para mí el resultado siempre es la emoción, pero al mismo tiempo de encarar un personaje a fondo y bien hecho, ¿no? Bien hecho con respecto a un director y a un productor que quieren algo que pensaron”, afirma.
En este sentido, “Siete estaciones para hablar de amor”, la pieza inspirada en el cuento “Del amor” de Antón Chejov, guarda un lugar especial en su corazón. “Lo primero que me enamoró, digamos atrapó de este proyecto, fue la cruza entre Chejov y el género criollo. Esto se dio porque Vicky Hladilo lo hizo en diálogos con tono pampeano, hasta gauchesco. Y esa cruza me interesaba”, dice Belloso quien remarca que es una pieza que habla de amor y la desigualdad, pero también de modos, de una época, y al mismo tiempo de triángulos no necesariamente amorosos, sino amistosos.
La trama de la obra se centra en el Buenos Aires de principios del siglo XX, en donde una pareja de terratenientes convida generosamente a un trabajador del campo con los beneficios de su acomodada posición. Así, entre favores y halagos, nace una amistad profunda entre los tres. Una amistad que se vuelve peligrosa cuando se transforma en amor.
Carlos le da vida a este terrateniente, la contraparte del personaje del actor platense Manuel Vignau, se trata de un papel en donde los momentos de drama y humor dialogan constantemente desde un texto pensado y extensamente trabajado. “Hay contrastes, hay un porqué y hay el humor sale de ver que hay algo muy profundo y dramático que se tiene que resolver; y al mismo tiempo la sensibilidad sobrevuela en base a esta historia de amor y a la sensibilidad femenina encarnada por Laura Nevole, que poco a poco se va enredando con estos dos hombres”, agrega el intérprete sobre la pieza que puede verse en el mítico Teatro del Pueblo (Lavalle 3636) los lunes a las 20 horas.
“El actor que no tenga la emoción a flor de piel se pierde lo mejor del trabajo”